David J. Skinner

lunes, 24 de febrero de 2014

Relato: El rescate

Lo admito: me pasé. El primer golpe se lo merecía, después de hacerle aquello a la pequeña. El décimo, que no era más que un golpear de huesos contra el suelo —un esparcir de sesos por las paredes—, sin más sentido que el de aplacar mi propia sed de venganza, pues el tipo llevaba muerto un buen rato, fue excesivo.

Pero, ¿qué coño? ¡La verdad es que me sentía mucho mejor!

Cuando me calmé, y no antes, me giré hacia la niña. Miraba en dirección a su difunto agresor, aunque no noté miedo o repugnancia en sus ojos. Tal vez ella también pensara que hice bien; o quizá tan solo estaba en shock.

Alargué mi mano hacia ella, dejándola a una distancia prudencial. Sabía que ella no querría que la tocara, que nadie la tocara de nuevo, pero también intuía la necesidad de apoyo, de comprensión y de piedad que necesitaba. Igual que debió de pasarle a Charlotte, hace ya tantos años.

Por desgracia, Charlotte no tuvo una mano que le ofreciera aquello.

Cuando me enseñaron su cuerpo —retorcido, herido, humillado, muerto—, solo deseé que el cabrón que hubiera hecho aquello la matase primero. Por supuesto, ya sabía que no fue así.

A ese sí que se lo hice pagar. Con intereses. Pensándolo bien, el fiambre que tenía detrás apenas había sufrido una décima parte de lo que padeció el asesino de Charlotte.

La niña me observa, como si fuese capaz de leer mis oscuros pensamientos, y comienza a derramar las lágrimas que hasta entonces no había soltado.

—Estás a salvo —le digo—. Ese hijoputa no volverá a hacerte daño.


Se escuchan sirenas acercándose. Diré que fue en defensa propia; nadie va a ponerse del lado de aquel cabrón muerto. Saco un fósforo y lo froto contra la ensangrentada pared, haciendo que prenda. En un rincón, un violador con la cabeza abierta; en el otro, una niña con lágrimas en los ojos. Y en el centro de la habitación, un jodido detective con un puro recién encendido. Como si fuese el final de una puta novela policíaca.




(La nouvelle Masacre en Nueva York narra un caso completo de este mismo detective. ¡Descúbrelo, por mucho menos de lo que crees!)